sábado, 28 de junio de 2014

Una buena matrona es imprescindible

Una buena matrona lo cambia todo.

Una buena matrona te da seguridad durante todo el embarazo, te informa siempre con tranquilidad dejando que vayas pensando en las decisiones que vas a tomar sin influir en ti.

Una buena matrona te asesora cuando hay un problema y te deriva donde el especialista cuando detecta que hay algo que no le cuadra pero siempre sin alarmar si no es necesario.

Una buena matrona te cuenta verdades como puños, que tienes que cuidarte y cuidar del pequeño a la vez, sin ser demasiado exagerada o extremista.

Una buena matrona te da la suficiente información y confianza para estar preparada para el parto. Cuando llegas entre asustada y emocionada te habla y te explica lo que sucede en cada momento. Es clara y sincera.

Una buena matrona está ahí cuando la necesitas, especialmente en el puerperio, en esos momentos en los que te sientes como en una montaña rusa.

Mis dos matronas con Ariane han estado a la altura de mis expectativas.

Carmen Artola, matrona de Derio por su dedicación tanto en consulta como en las clases preparto, por su trato y su cariño. Porque yo no la he necesitado pero me tranquilizaba mucho el saber que podía llamarla y que acudiría a mi casa si hiciese falta para ayudarme con la lactancia. Carmen es lo que se dice una madre-matrona. Una profesional como la copa de un pino.

Arantza Fulgencio, la matrona que me asistió en el parto en Cruces. Nada más ver su cara y su forma de hablar pensé: "qué suerte! me ha tocado una matrona de las buenas". La verdad es que fue una casualidad porque yo ya la admiraba de antes por haber montado su centro de asesoramiento a embarazadas del cual, sin conocerla a ella, ya os había hablado en esta entrada. Además en Facebook comparto mucha información tanto de sus actividades como de cosas curiosas que publica.

El blog de Maternaly aqui
Tengo una amiga que va a sus clases, yo no he tenido el placer porque estoy con Carmen por la Seguridad Social pero me hubiera encantado, me han dicho que merecen mucho la pena... pero asistí al curso de "Como educar hijos emocionalmente sanos" y me encantó.
Yo no creo en las casualidades, si me tocó parir con ella por algo será... :) y la verdad es que tuve mucha suerte. Por cierto Arantza gracias por darme la mano cuando el anestesista me puso la epidural ;)

Por último no quiero dejar de mencionar a mi ginecóloga, Verónica Alvarez que ha seguido mis dos embarazos siempre tan profesional y atenta.

Pues esto es todo, entre mujeres, que no es poco.

sábado, 14 de junio de 2014

Mi parto número 2: segunda parte

Ariane ya estaba haciendo todos sus esfuerzos para salir y llevaba ya días bastante abajo como me dijo mi ginecóloga Verónica Alvarez de la Clínica Ginecológica de Bilbao. Yo estaba desde hace días dilatada de 2 cm y con el cuello muy blandito. Me dijo Verónica que tenía pinta de ser un parto facilito porque el camino estaba casi recorrido... eso me tranquilizó bastante.

Cuando llegamos a la sala de dilatación, la matrona me dijo que cómo quería que fuera mi parto. la verdad es que la pregunta me sorprendió. No pensé que hubiera en Cruces muchas posibilidades pero claro, es que tenía yo tan claro lo que quería que ni se me ocurrió pedirlo... epidural suavecita + espejo y por supuesto evitar una episiotomía ya que con Alaia me hicieron una pequeña y creo que no hubiera sido necesaria, me la hizo porque parecía que la niña venía grande y resulta que pesó 3580... no fue tan grande.

Después de un sueñecito en la camilla, llamé a la matrona y le dije que tenía ganas de empujar, que había notado "cosas raras", me miró y efectivamente me dijo que Ariane quería salir ya.

Así que en ese momento llamó a la enfermera, adaptaron a cama y a empujar!! al principio no distinguía bien las contracciones, creo que por el nerviosismo pero pronto las empecé a notar. Carmen Artola, mi matrona en Derio, que es un encanto además de una súper profesional dedicada a su trabajo, me dijo con Alaia que se me daba bien empujar... la verdad es que es algo que debe marcar la diferencia, si te concentras donde tienes que empujar, en un punto concreto lo haces mucho mejor.

La enfermera vino con el espejo y la verdad es que no tuve que hacer muchos pujos. Ander estaba a mi lado mirando todo, muuuuucho más tranquilo que la primera vez y yo también.

Cuando miré por primera vez vi su cabecita llenita de pelo negro que entraba y salía a medida que yo empujaba pero cada vez se veía más grande... tuve que hacerlo 3 o 4 veces, eso sí con todas mis fuerzas pero siempre concentrada en el punto G ( el del parto, no el otro jejeje). Hubo un momento que grité "Más abajo!!" y la matrona me dijo: "Más abajo qué?" y yo: " El espejo que no veo!! jajajaja" no quería perderme ni un solo instante.

Y salió mi pequeña como un pececillo... y me la pusieron en los brazos y la verdad es que al haberlo visto todo poco a poco al final me emocioné un montón. Ver como sale de ti es una experiencia preciosa!! desde luego que recomiendo lo del espejo...

En mi primer parto, como me hicieron episiotomía les pedí que lo quitaran, iba a ver mucha sangre y me daba miedo desmayarme o algo... como es la primera vez, no sabes...

Esta vez, lo vi todo, todo y todo!! y además le corté el cordón umbilical y hasta me decidí a inspeccionar la placenta cuando salió!

La verdad es que es una gozada cuando los partos son tan tranquilos, la matrona, la enfermera y la pediatra dijeron que querían un parto como el mío jejeje :) y fue en petit comité, sin ginecólogos, sin instrumentos, sustos ni sobresaltos.

y para poner la guinda al pastel la pediatra le hizo el test de Apgar a la niña y dijo: "Le voy a tener que poner un 10/10" todo perfecto... había salido llorando de la tripa! antes de tiempo ya pidiendo teta y abrazos.

Toda una experiencia que difícilmente repetiré, aunque nunca se sabe no? :D a por el niño?


jueves, 12 de junio de 2014

Mi parto número 2: primera parte

Después de un parón de 13 días vuelvo para dejar por escrito la maravillosa experiencia que es parir.

Puede sonar a tópico e idealista, pero desde mi perspectiva es una de las experiencias más increíbles que vive una mujer. En esta época en la que está de moda el "negativismo" con respecto a la maternidad: "no me lo contaron", "no pensaba que era tan duro"... existen experiencias súper positivas como la mía... y por eso quiero contarlo porque en la calle se tiene tendencia a contar solo las desgracias y parece que si cuentas algo bonito estás mintiendo, exagerando o pasando por alto los detalles negativos y no es así.

Cierto es que es mi segundo parto y que he vuelto a ponerme de parto súper arropada. Eso de dilatar en la intimidad no es lo mío... esta vez ha vuelto a ser en familia. Si con Alaia me puse de parto viendo "Saber y Ganar" con mi ama después de una siesta, con Ariane me he puesto de parto con toda la familia haciéndome una visita en casa, incluidas mis dos sobrinas India de 8 años y Malena de 5.

Entre contracción y contracción India me daba la mano, me miraba las caras que ponía y cuando me relajaba me decía: "ya está, ya se ha pasado" y Malena me miraba con cara rara y seguía viendo la televisión... mi hermana anotando los tiempos y mis padres charlando tranquilamente a mi alrededor.

La verdad es que como eran contracciones no muy dolorosas fue una manera amena de pasarlas hasta que llegó Ander. Cuando entró por la puerta no se creía que estaba de parto, se pensaba que era broma... todo el mundo en casa a las 9 de la noche... :) cogió a Alaia en pijama y se la llevó a casa de mis suegros a dormir.

Así que de 10:30 a 12 estuvimos sentados en el sofá, a eso de las 12 noté un cambio en las contracciones que eran mucho más intensas y nos fuimos para Cruces. Desde el principio las tenía muy seguidas, cada 5-6 minutos y duraban entre 40segundos y 1 minuto. Motivo de sobra para ir al hospital. Ya llevaba así aguantando 4 horas...

Lo peor de todo? que al llegar al hospital me tuvieron esperando hora y media en la sala de espera sentada en una silla metálica y rodeada de abueletes que me miraban... y yo con mis contracciones. Cuando me venían, cerraba los ojos y me imaginaba que estaba sola en otro sitio...

Una vez que pasé a la sala de los ginecólogos y vieron que estaba ya dilatada de 4,5 me ingresaron y claro, lo primero que hice fue firmar el papel de consentimiento de la epidural.

En el anterior parto ni me lo pensé y en éste solo estando embarazada llegué a pensar si quería perderme la ocasión de parir sin epidural.

Pero fue un pensamiento efímero... estando dilatada de 4,5 las contracciones ya son fuertes y yo lo que quería era tener otro parto en paz... y tener muchas fuerzas para lo que me venía después... dos niñas son muchas.

Cuando vino la matrona, eso sí, le dije que no quería que me pusiera tanta dosis como la vez anterior, quería sentir bien las contracciones tener ganas de empujar. Me dijo que por protocolo de Osakidetza la dosis que se pone es bastante alta por lo que le iba a decir al anestesista que me pusiera una dosis más baja... y la dosis fue perfecta.

Noté ese calambrazo en la pierna derecha que no había sentido en el parto anterior... pero aguanté sin moverme. La verdad es que la epidural da respeto pero es una gozada.

Me hizo efecto bastante pronto, notaba las contracciones pero como "de lejos" y ya me relajé en la cama de la sala de dilatación. Ander no dejaba de dar vueltas encontrando postura para dormir un poco... se había levantado para ir a curar a las 6 de la mañana ya eran las 2 de la mañana... y estaba muy cansado.

Nos quedamos dormidos, como en el parto anterior, casi se repetía el momento, era casi la misma hora, en el mismo hospital, en la misma situación. Todo iba sobre ruedas ya estaba de 7,5.

En un momento llamé porque noté que había roto la bolsa, noté el líquido calentito. La siguiente vez que llamé fue para decirles, 1 hora antes de lo previsto, que sentía ganas de empujar... vino la matrona y efectivamente, ya estaba de 10. Prepararon la sala, Ariane ya estaba preparada para salir.